¿Cien eones de soledad?

Cuando opositas es bastante normal sentir que la soledad te va comiendo poco a poco.

Incluso cuando estás con gente, quieres hablar de la oposición y te frustas porque nadie te entiende.

A veces necesitas hablar con alguien que sepa exactamente de qué estás hablando.

¿Bloqueo?

Hay momentos en que no sabes si estás avanzando o dando vueltas: Te sientes Musca domestica contra sílice amorfo.

Quizá rehaces una y otra vez la programación, estudias sin saber qué priorizar o tienes veinte frentes abiertos y ninguno parece claramente el siguiente.

En esos casos puedo ayudarte a poner orden, localizar el atasco y decidir dónde merece la pena aplicar el esfuerzo.

¿Noche oscura del alma?

A veces llega la pregunta inevitable: ¿qué estoy haciendo con mi vida?

Sobre todo después de aprobar dos veces y seguir sin plaza porque te falta antigüedad.

Entonces solo piensas que tendrás que pasar por todo otra vez. Otros dos años de lo mismo, como Bill Murray en El Día de la Marmota.

Puedo ayudarte a separar el bajón del problema estratégico, revisar qué ha ocurrido y decidir si conviene seguir igual o cambiar algo.

Yo también sufrí esos dolores

Preparé la oposición durante años. Me atasqué, perdí tiempo con tonterías, seguí consejos nefastos y me creí hechos falsos, tomé decisiones estúpidas y un día hasta me subí a una farola a gritar: «¡Soy una peridotita!», «¡Soy un braquiópodo!», «¡Soy un criterio de evaluación!» hasta completar el temario.

Bromas aparte, no siempre podré decirte qué debes (o no) hacer.

No hago terapia ni pretendo hacerla, porque no hablamos de salud mental, sino de situaciones difíciles y decisiones complejas.

Pero probablemente entenderé bastante bien qué te está pasando y podré ayudarte a ver el problema con más claridad y tomar una decisión sensata.

Todos los servicios se ofrecen en sesiones de una hora por webcam, pudiendo combinar varios en una misma sesión.

El formato es flexible y puede negociarse.