Seguramente hayas oído hablar del Shabat: ese precepto bíblico que ordena descansar un día a la semana.
También es bastante probable que, al empezar a opositar, te hayas planteado algo parecido a «voy a estudiar todos los días».
Pues bien: esa actitud es la receta para acabar con un burnout de libro o en el frenopático.
- Eso no significa desperdiciar ese día. Yo, por ejemplo, muchas veces lo aprovechaba para escaparme a la naturaleza con la cámara, hacerme el visu de especies locales y, de paso, recordar que aquello era precisamente lo que estaba estudiando.
- Tampoco significa que tengas que seguirlo a rajatabla. Habrá semanas en las que necesites adelantarlo, retrasarlo o incluso saltártelo puntualmente porque no queda otra.
El descanso debe forma parte integral de la planificación de una oposición.