Shabat Hagas lo que hagas

Seguramente hayas oído hablar del Shabat: ese precepto bíblico que ordena descansar un día a la semana.

También es bastante probable que, al empezar a opositar, te hayas planteado algo parecido a «voy a estudiar todos los días».

Pues bien: esa actitud es la receta para acabar con un burnout de libro o en el frenopático.

  • Eso no significa desperdiciar ese día. Yo, por ejemplo, muchas veces lo aprovechaba para escaparme a la naturaleza con la cámara, hacerme el visu de especies locales y, de paso, recordar que aquello era precisamente lo que estaba estudiando.
  • Tampoco significa que tengas que seguirlo a rajatabla. Habrá semanas en las que necesites adelantarlo, retrasarlo o incluso saltártelo puntualmente porque no queda otra.

El descanso debe forma parte integral de la planificación de una oposición.

Deporte Hagas lo que hagas

La mayoría de la gente ni siquiera se plantea qué le hace al cuerpo pasarse día tras día sentado, estudiando durante horas.

No hablo solo de engordar, que es bastante habitual. Hablo de una larga lista de efectos sobre la salud física y mental.

Puedes aprovechar tu día completo de descanso para moverte —bien— o hacer un poco varios días a la semana —mejor—. Lo importante es encontrar un ejercicio que te resulte agradable, sostenible y relativamente suave. Tampoco te interesa lesionarte. Y mucho menos la semana de la oposición.

Reserva mínimo 3 horas semanales para hacer deporte.

Darwin Hagas lo que hagas

Ten siempre presente esta gran verdad, especialmente cuando te sientas al límite de fuerzas y capacidad:

La gacela no necesita correr más que el león.
Basta que sea más rápida que otra gacela.

No estás compitiendo contra un ideal imposible.

Basta con hacerlo mejor que el resto.

Y recuerda Hagas lo que hagas
  • La legislación es tu amiga. No preguntes a terceros porque nunca te puedes fiar. Ve siempre a la norma, especialmente a las bases de tu convocatoria, y revisa también convocatorias anteriores.

  • Escribe, escribe, escribe a mano. Como si lo fueran a prohibir. Necesitas poder escribir dos horas a toda velocidad sin agarrotarte y, más importante todavía, entender tu propia letra cuando te toque leer. Como leas mal tu tema, adiós.

  • Lee a los clásicos. Como relax, no como estudio. Porque saber qué dijeron realmente Lynn Margulis o Stephen Jay Gould, en vez de repetir lo que te contaron sobre ellos, puede marcar la diferencia en un tema o en la defensa.

  • Afianza lo que se enseña en clase. Puedes ignorar la petrografía microscópica, pero no fallar en contenidos lectivos; si el tribunal te caza aquí, se acabó.

  • Obtén cuanto antes la certificación C1 en algún idioma. Si no es inglés y está demandado, esto puede garantizarte trabajo aunque estés en el fondo de la bolsa de interinos.